Ya vete a dormir

La información que nuestro cerebro recibe a diario se ha quintuplicado en los últimos treinta años. Teniendo en cuenta este dato, no parece extraño que el estrés y la ansiedad sean problemas muy comunes en nuestra sociedad.

El cerebro humano no está diseñado para estar trabajando y en alerta constante. Es necesario que dejemos espacio para relajar y recargar el cuerpo, pero también el cerebro.
Existen diferentes hipótesis que intentan explicar por qué dormimos, como la de la homeostasis sináptica, que sugiere que al cerrar los ojos por la noche el cerebro se deshace de sinapsis superfluas, que se traduce como la acción de olvidar cosas poco útiles que aprendimos en el día. 

Dormir poco y mal compromete nuestro estado de salud, nuestras emociones e incluso las relaciones. Descansar bien es una especie de cura intensiva para el organismo física, psíquica y emocional.

Mejora nuestro humor, estado de ánimo, el sistema inmunitario, nos recarga de energía, e incluso nos hace tener mejor aspecto. También esclarece la mente, nos permite disfrutar de nuevas experiencias, adquirir información y dar con soluciones creativas.

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