HIPERSOMNIA

Asociación Española del Sueño

¿QUÉ OCURRE CUANDO UNA PERSONA PADECE HIPERSOMNIA?

hipersomnia

La característica esencial de la hipersomnia es una somnolencia excesiva durante al menos 1 mes, evidenciada tanto por episodios prolongados de sueño como por episodios de sueño diurno que se producen prácticamente cada día. La somnolencia excesiva debe ser de suficiente gravedad como para provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo; no aparece exclusivamente en el transcurso de otro trastorno del sueño o de otro trastorno mental ni se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o de una enfermedad médica.

En los individuos con hipersomnia primaria la duración del episodio de sueño más largo oscila entre 8 y 12 horas, y a menudo se acompaña de problemas a la hora de levantarse. Habitualmente, las personas que padecen este trastorno presentan la somnolencia de forma creciente a lo largo de un período de tiempo determinado. Los episodios de sueño no intencionados tienen lugar habitualmente en situaciones de baja estimulación y baja actividad (p. ej., durante conferencias, leyendo, mirando la televisión o conduciendo).

¿CÓMO AFECTA LA HIPERSOMNIA A LA PERSONA?

La hipersomnia puede provocar malestar significativo y deterioro social y laboral. El sueño nocturno prolongado y la dificultad para levantarse pueden producir problemas a la hora de cumplir con las obligaciones laborales. Los episodios no intencionados de sueño durante el día son a veces muy molestos e incluso peligrosos si, por ejemplo, el individuo está conduciendo o trabajando con una máquina. El nivel de alerta disminuido que se observa cuando el sujeto intenta combatir la somnolencia puede comportar un bajo rendimiento, una pobre concentración y un déficit de memoria durante las actividades diurnas.

La somnolencia, a menudo atribuida, por error, al aburrimiento o a la pereza, puede también afectar las relaciones sociales y familiares. Estas atribuciones erróneas pero continuas pueden hacer que la persona comience con un cuadro de ansiedad o depresivo.

¿QUÉ REVELA LA POLISOMNOGRAFÍA?

La polisomnografía nocturna pone de relieve una duración del sueño normal o prolongada, una latencia de sueño corta, una continuidad del sueño que puede mostrarse normal o aumentada y una distribución normal de las fases de sueño REM y NREM. Algunos individuos con este trastorno presentan una mayor cantidad de sueño de ondas lentas. Los inicios del sueño en fase REM (aparición de la fase REMdentro de los 20 min de haberse iniciado el sueño), las alteraciones del sueño relacionadas con la respiración y la interrupción del descanso nocturno debido a frecuentes movimientos de las extremidades no se dan en este trastorno.

El test de latencia múltiple (MSLT) revela una somnolencia fisiológica diurna excesiva, que se caracteriza por típicas latencias de sueño medias de 5-10 min. El sueño REM no aparece durante el día. La polisomnografía nocturna y el MSLT no ponen de manifiesto hallazgos característicos de otras causas de hipersomnia.

¿EN QUÉ EDAD Y A QUÉ SEXO AFECTA MÁS?

Es normal que con la edad aumenten las horas de sueño, de modo que este fenómeno no debe ser confundido con la hipersomnia primaria. El síndrome de Kleine-Levin es tres veces más frecuente en varones que en mujeres.

¿QUÉ CANTIDAD DE GENTE ESTÁ AFECTADA?

No se conoce la prevalencia real de la hipersomnia primaria en la población general. Aproximadamente el 5-10 % de los individuos que acuden a los centros especializados en trastornos del sueño con quejas de sueño diurno excesivo es diagnosticado de hipersomnia primaria. La forma recidivante de este trastorno, denominada síndrome de Kleine-Levin, es rara. Los estudios epidemiológicos en población general detectan problemas de somnolencia diurna excesiva en un

0,5-5 % de los sujetos adultos, lo cual puede atribuirse a varias causas o diagnósticos.

¿CÓMO COMIENZA Y QUÉ LO MANTIENE?

La hipersomnia primaria se inicia de forma típica entre los 15 y los 30 años de edad, con una progresión gradual de sus síntomas que precisa semanas o meses. En la mayoría de los casos el curso pasa a ser entonces de carácter crónico y estable, a no ser que se instaure un tratamiento.

¿CÓMO COMBATIR LA HIPERSOMNIA?

Desde ASENARCO le recomendamos que acuda a un especialista del sueño con el objetivo claro de que realice una buena evaluación de los síntomas, un buen diagnóstico y así llevar el tratamiento más efectivo para usted.

Generalmente tendrá en cuenta lo siguiente:

  • Su edad, estado de salud y su historia médica.
  • Cómo está de avanzada su enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia…
  • Alimentación adecuada.
  • Ejercicio regular…

La medicina del sueño recurre a dos tipos de tratamiento para combatir la hipersomnia:

– Los no farmacológicos (terapia personal, distintas técnicas psicológicas, medidas de higiene, yoga, terapias con plantas medicinales…)

– Los farmacológicos (Basados en una medicación adecuada)

Cada caso y cada causa requieren un método u otro, aunque en muchas ocasiones lo más recomendable es la combinación de ambos.

Una forma de combatir la ansiedad es llevando a cabo unas sencillas normas de comportamiento. Desde ASENARCO le invitamos a ponerlas en práctica para que la actividad cotidiana no se convierta en una acumulación de ansiedad.

CONSEJOS DE HIGIENE PARA EL DÍA

  • Mantenga horarios y rutinas regulares. Levántese cada día a la misma hora y realice las mismas tareas: asearse, desayunar, ir al trabajo…
  • Organice su tiempo mediante listas de prioridades.
  • Aprenda a no estar siempre disponible. Dedíquese tiempo a usted mismo y realice algo que realmente le guste (leer, escuchar música, jugar a las cartas, cuidar plantas…).
  • Acepte que la vida se compone de tareas por acabar que requieren de un proceso.
  • Realice algún ejercicio físico suave, al mediodía o por la tarde, tres días por semana: por ejemplo, andar 45 minutos.
  • Reserve pequeños períodos (5 min. dos veces al día) para respirar y relajarse.