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Asociación Española del Sueño

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Tecnología y sueño

¿Cómo influyen las nuevas tecnologías en el sueño de los niños y adolescentes?

Dra. Milagros Merino Andréu
Unidad Pediátrica de Trastornos del Sueño.
Hospital Universitario de La Paz. Madrid.

El efecto del uso excesivo de medios electrónicos (ordenadores, teléfonos móviles, video-juegos, tablets y televisión)
en niños y adolescentes se ha identificado como un problema de salud. Las consecuencias del uso nocturno de estos dispositivos es un tema que preocupa seriamente a padres, educadores y profesionales sanitarios y las evidencias científicas han demostrado que su uso continuado interfiere en la calidad y cantidad del sueño.

Se ha demostrado que los niños y adolescentes expuestos excesivamente al uso de nuevas tecnologías duermen menos horas y/o tienen horarios irregulares de sueño. Como promedio, pasan unas 7 horas diarias delante de la TV o utilizando las nuevas tecnologías,incluido el envío de mensajes de texto con los móviles cuando ya se han acostados. Este tiempo es significativamente mayor que el que dedican a otras actividades, tales como dormir, realizar tareas escolares o compartir juegos con amigos o el resto de la familia.Se ha demostrado que los adolescentes que ven la TV 1 hora menos reducen el riesgo de sufrir problemas de sueño en el futuro y, por tanto, mejoraría su rendimiento escolar (como veremos más adelante).

En muchos casos, el contenido de programas de TV y de los videos visualizados en internet contiene imágenes violentas
que provocan ansiedad y miedo en los más jóvenes y, consecuentemente,dificultad para conciliar el sueño y aparición de pesadillas.

Aunque la TV y los ordenadores tienen una emisión lumínica similar, difieren en el modo de uso. La distancia entre el sujeto y una TV suele ser mayor que ante un ordenador y la interacción es más activa en este último caso. Ello favorece una mayor activación mental y física que, junto con la luz emitida por las pantallas, son factores que interfieren en los patrones de sueño.

La luz es un agente fundamental en la regulación del “reloj biológico”, que controla el ritmo vigilia-sueño. La duración de la exposición a la luz, el momento y su intensidad afectan a la liberación de la melatonina, la llamada “hormona de la oscuridad”. Diferentes estudios han analizado el efecto a la exposición a la luz en los ritmos vigilia-sueño y han demostrado que la exposición lumínica antes de las 00:00h provoca un retraso de la fase del sueño, es decir, una dificultad para iniciar el sueño con un despertar también más tardío. El despertar matutino condicionado por el horario escolar ocurre varias horas antes de lo que ellos dormirían, provocando una “falta de sueño” de forma crónica.

Por otra parte, el impacto de las nuevas tecnologías es cada vez mayor por la presencia de la TV en el dormitorio: ver la TV 1-2 horas más al día, incrementa en un 31% el riesgo de padecer obesidad y de consumo de tabaco. Numerosos estudios (uno de ellos incluye un seguimiento durante 26 años) han demostrado que el uso continuado de nuevas tecnologías está contribuyendo a la actual epidemia de obesidad en todos los países, relacionada con el sedentarismo y la mayor ingesta de alimentos provocados por la utilización de estos dispositivos.

La relación nuevas tecnologíassedentarismo-obesidad-sueño se enmarca dentro de un círculo vicioso:
se ha demostrado que los niños que no duermen suficientemente tienden a realizar actividades sedentarias (tales como ver la TV y sentarse ante un ordenador o video-consola) y tienen mayor riesgo de sobrepeso y obesidad.Por otra parte, la obesidad es un factor que puede determinar la aparición de ronquido y apneas durante el sueño, eventos que provocan frecuentes despertares nocturnos.

El sueño insuficiente o muy interrumpido por frecuentes despertares, si ocurre de forma continuada, repercute en la calidad de vida del niño, con efectos adversos en su rendimiento escolar, comportamiento diurno (con mayor inquietud
y falta de atención), estado de ánimo (irritabilidad, llantos frecuentes), etc.

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Sin embargo, estos dispositivos no siempre tienen un efecto negativo.
Los niños y adolescentes imitan comportamientos que ven en los medios y la información ofrecida por los programas de TV o la que es obtenida a través de internet muchas veces contribuye a la alfabetización de los más jóvenes y a la divulgación de contenidos de tipo cultural y científico. En muchos casos, también pueden fomentar hábitos de vida saludable, que pueden contribuir a una mejora de la cantidad- calidad del sueño o a prevenir problemas durante el mismo.

 

 

¿Qué pueden hacer los padres?

Como hemos dicho, las nuevas tecnologías también pueden ejercer un papel beneficioso entre los más jóvenes si se utilizan de forma racional. La Academia Americana de Pediatría recomienda:

  • Evitar su uso en menores de 2 años
  • La exposición diaria a estos dispositivos no debe superar las 2 horas
  • Se debe evitar que exista un ordenador o una TV en el dormitorio del niño.
  • En muchas ocasiones, son los propios padres quienes usan excesivamente las nuevas tecnologías, desarrollando un tipo de comportamiento que es imitado por sus hijos. Por este motivo, es aconsejable instaurar unos hábitos saludables que eviten la aparición de problemas.

¿Qué pueden hacer los pediatras?

Es recomendable que el pediatra, en el transcurso de una visita rutinaria o motivada por otra causa, formule a los padres 2 preguntas sencillas:

  • ¿Cuánto tempo pasa su hijo viendo la TV, utilizando el ordenador otros dispositivos electrónicos? y
  • ¿tiene TV o internet en su dormitorio?. Ello proporciona una información muy valiosa para detectar posibles problemas provocados por el uso inadecuado de esta tecnología.

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