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Asociación Española del Sueño

Sahs

SAHS en niños

Síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructiva de Sueño.

Dra. Francisca Romero Andújar
Médico Adjunto de Neumología Pediátrica.
Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid

sahs2Definición:
El Síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructiva de Sueño (SAHS) en la infancia es un trastorno respiratorio que se produce durante el sueño. Se caracteriza por una obstrucción total o parcial de la vía aérea superior intermitente, que altera la ventilación normal durante el sueño y los patrones normales del mismo.

El SAHS infantil tiene una entidad clara con perfiles muy diferenciados con respecto al del adulto en lo referente a etiología, presentación clínica y tratamiento.

Fisiopatología y etiopatogenia: Durante la inspiración ser produce una presión negativa que favorece el colapso de los tejidos hacia el interior de la vía aérea y que se contrarrestra por la acción de los músculos dilatadores de la faringe. Hay factores anatómicos como la hipertrofia adenoamigdalar y las malformaciones craneofaciales, factores neurológicos como alteración del tono muscular en enfermedades neuromusculares y otros como la obesidad, que predisponen a padecer un SAHS durante la infancia.

El síntoma más frecuente es el ronquido y el aumento de trabajo respiratorio utilizando la musculatura accesoria; los padres suelen observar las apneas durante el sueño. Los niños presentan un sueño intranquilo, se mueven mucho, cambian de postura, adoptan posturas anómalas (hiperextensión de cuello, en orador, …) y se despiertan con frecuencia. Pueden presentar respiración bucal nocturna, a veces también diurna. No es rara la enuresis nocturna secundaria y la sudoración excesiva durante el sueño. La fragmentación del sueño impide un descanso reparador, por lo que el niño con SAHS puede presentar mayor cansancio, cefaleas matinales, conductas TDAH-like y peor rendimiento escolar. Puede haber historia familiar de ronquidos y apneas.

En la exploración es importante fijarse en el peso y la talla del niño, porque podemos encontrarnos con niños que no ganan peso o niños obesos. Es imprescindible la toma de tensión arterial, por las posibles complicaciones cardiovasculares. En la anatomía craneofacial se puede ver una facies adenoidea, alteraciones del macizo craneofacial, retrognatia y/o micrognatia y es frecuente el paladar ojival. La observación de la maloclusión dental es fundamental. En la exploración ORL hay que ver el tamaño de las amígdalas y valorar el espacio libre que queda entre ellas.

El cuestionario del sueño pediátrico de Chervin (PSQ reducido) puede ayudar a establecer el diagnóstico de sospecha de SAHS.

Pruebas complementarias. Generalmente no es necesaria ninguna prueba de imagen. El gold standard sería la polisomnografía nocturna de sueño que consiste en el registro simultáneo y durante toda la noche de distintas variables cardiorrespiratorias y neurofisiológicas. Las más importantes son el flujo oronasal mediante termistor y/o cánula nasal para ver apneas o hipopneas, movimientos torácicos y abdominales para clasificar los eventos respiratorios en centrales u obstructivos, saturación de oxígeno para ver las desaturaciones, pulso arterial, ECG, posición del paciente, canales de EEG para estadiar el sueño, EOG para valorar los movimientos oculares (fundamentalmente los movimientos oculares en salvas del sueño REM) y EMG en el mentón (sobre todo para ver la atonía de la fase REM). La poligrafía respiratoria sólo valora las variables cardiorrespiratorias y también es útil. Los estudios de siesta son valorables cuando son patológicos. Un vídeo con audio ayuda en el diagnostico, debe realizarse durante aproximadamente 30 minutos, sobre todo en la última parte de la noche porque es en este momento cuando se observan más eventos respiratorios, grabando sólo la imagen descubierta del ombligo para arriba.

Tratamiento: la adenoamigdalectomía es el tratamiento de elección. Es importante seguir unas medidas de higiene de sueño: acostarse  siempre a la misma hora, habitación a oscuras, sin ruido, con una temperatura adecuada y cama confortable, cenar poco y no acostarse inmediatamente después, evitar bebidas estimulantes, restricción de líquidos antes de acostarse y evitar las siestas durante el día. En niños obesos con SAHS es necesario indicar pérdida ponderal. En cuanto al tratamiento farmacológico, disponemos de los antagonistas de receptores de los leucotrienos y corticoides tópicos nasales, que pueden ser útiles.

El tratamiento ortodóncico en edades tempranas puede mejorar el desarrollo de las características craneofaciales. La CPAP (continuous positive airway pressure) nasal puede ser útil en casos seleccionados, pero su utilización debe ser continuada ya que no es un tratamiento curativo. En niños tiene el inconveniente de que su uso prolongado puede alterar la morfología del macizo medio facial.

Es importante tener en cuenta que la exploración del niño puede ser completamente normal durante el día, y que es necesario pensar en este trastorno y derivarlo a una Unidad Especializada de Sueño si existe una sospecha clínica.

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